Desde El Poder Material Al Poder De La Consciencia

Cuando la Política y La Espiritualidad son Uno

“No sé qué Biblia leen los que dicen que la espiritualidad no tiene que ver nada con la política”.

Desmond Tutu, Arzobispo, Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Hoy somos testigos de una realidad donde vemos el nacer de una nueva humanidad. Lo que he llamado: “Una Sociedad Planetaria Ciudadana (SPC)”.  Todos estamos escuchando una gran queja, un reclamo, como resultado de un sentimiento en el cual vemos que se está tejiendo la transformación de nuestras vidas en alguna parte sin nuestra participación.  todo parece estar en otras manos. no somos parte de ese tejer.  también, hay una gran queja porque vemos a diario como los procesos se han deshumanizado.

Hoy la humanidad está presenciando “un parto”; una gran metamorfosis. Del gusano oruga a la mariposa.  Este nuevo renacer surge de un cuestionamiento profundo de los verdaderos cimientos de nuestra sociedad.  Todo está bajo cuestionamiento.  no solamente la política.  pero, también la economía, lo social, lo institucional….  Una gran crisis de valores.  En particular, ya no se tolera una sociedad economicista.  Queremos ir mucho más allá del tener. También, sabemos que estamos cambiando de era.

Estamos viviendo un momento muy especial en la historia de la humanidad.

Hay grandes tendencias que la marcan.  Tendencias que ya están manifestándose fuertemente, y que serán el pan de cada día para ustedes.  Aquí algunas de ellas:

  1. De lo individual a lo colectivo.
  2. De lo extractivo a la conservación
  3. De la cantidad a la calidad
  4. De lo temporal a lo instantáneo. Comunicaciones
  5. De los gobiernos y el mercado a la ciudadanía 
  6. De lo externo a lo interno
  7. De los países individualmente a lo planetario.
  8. La nueva importancia de lo local
  9. La revolución de la informática.
  10. Un gran déficit democrático a nivel nacional e internacional.

Dentro de todo lo anterior, surgen una serie de preguntas para comenzar: ¿Qué debe definir y gobernar a la política? ¿Es el poder interno o el poder externo el que debe imperar? ¿Puede haber gobernancia externa sin que haya gobernancia interna, dentro de nosotros mismos?  Hoy existe una atomización, una cosificación de todo. La política y la economía nos cosifica a nosotros, y cosifica a la naturaleza.  Sin embargo, hay que decirlo explícitamente que: las corporaciones son personas y las instituciones son personas.  No son edificios.  También, la política, como todo lo demás en nuestras vidas, individuales y colectivas, no es nada más ni nada menos que nosotros mismos. Esto aparece como un eslogan o como algo muy básico.  Pero, si entendiéramos a cabalidad, si auto-realizáramos, que la política somos nosotros mismos, este arrojaría un cambio paradigmático de fundamental importancia.  La política es el fiel espejo de nosotros mismos y es el espejo de nuestra consciencia colectiva.  Es por eso el dicho: “tenemos los políticos que nos merecemos”.

Mi primer maestro espiritual me dijo que debería reconocer una ley espiritual de carácter universal, antes de meterme en la política.  Esta ley espiritual dice: “en el mismo instante en que eres ungido en un cargo público, veré como la consciencia colectiva lo domina totalmente”. Para salirse de esa trampa, este maestro decía que tenías que tener una cañería propia hacia el espacio de la sabiduría.  el usaba este argumento para ilustrar el por qué las promesas de campaña nunca eran implementadas en su totalidad.  Él decía que era el nivel de la consciencia colectiva la que actuaba en su contra.  Él también me dio una gran lección sobre la economía que vale la pena compartirla: pasar de la economía como la ciencia de la escasez o de la abundancia.  Una introducción de la variable consciencia en la economía: consciencia humana y consciencia de la naturaleza.

le he dedicado una gran parte de mi vida personal y profesional al tema de hoy: “Espiritualidad y Política”.  No es solamente algo espiritual.  Desde el punto de vista profesional esto también fue reforzado por un doctorado basado en la economía institucional. ¿Qué es eso?  La primera pregunta que se hace un economista neoliberal es cómo están funcionando los mercados.  La primera pregunta que se hace un economista institucional es cómo están funcionando las relaciones entre los actores.  Relaciones sociales, relaciones de poder, relaciones étnicas y culturales, etc.  Aquellos que me quieran conocer un poco más profesionalmente, esta es un área que representa un gran pilar de cómo yo pienso.

Yo no quiero complicar las cosas, y quiero definir la ‘política’ como el arte: de gobernar lo público; de gobernar el “bien público”; de gobernar “El Bien Común” y de gobernar lo que tiene “carácter bien público”.  Según platón, la política es el arte de gobernar a los hombres de la polis con su consentimiento.  Voy a referirme a esto de varias maneras en mi presentación.

Voy a definir la ‘espiritualidad’ como el camino, los instrumentos, las prácticas y los procesos de auto realización que nos permiten encontrar nuestra misión, contrato, obligación en la tierra.    Este contrato se refiere a nuestra responsabilidad individual y colectiva, dentro de todas las matrices de vida que existen en este bello planeta.  Es lo que vinimos a hacer.  Cuando lo encontramos, estamos totalmente auto-realizados.

En ese sentido, lo político, abordaré todo alrededor del tema de la sustentabilidad del desarrollo con una ciudadanía empoderada.  En lo espiritual, abordaré todo muy influenciado por mi espiritualidad budista, con algunas referencias a la espiritualidad hinduista y cristiana.

Tengo que agregar algo más: no he tenido muchos éxitos en mi vida.  Pero uno de ellos, del cual no tengo dudas, es haber integrado totalmente la espiritualidad con mi profesión de economista.  Fue esta experiencia y auto realización que me ayudó a incursionar en otras áreas de la vida pública. Quisiera elaborar este punto, por unos minutos.

Las distintas eras de la historia están definidas por sus propias “reglas de oro”. Cada era tiene su regla de oro.  En la Época de Piscis, que ya terminó, la regla de oro era: “en tanto yo sé, en tanto actúo”.  El saber cómo la base de esta regla de oro.  La decisión, la autorización, y el empoderamiento en esta época del saber lo tienen las instituciones.  Particularmente, las instituciones educacionales.  Yo puedo decir que soy economista porque la Universidad de Chile lo confirma.  Ellos me diplomaron.  Son ellos los que pusieron las reglas del juego.

Pero, hoy, estamos en la Época de Acuario.  La Era de Acuario tiene otra regla de oro: “en tanto yo me auto-realizo, en tanto tengo la experiencia de, en tanto actúo”.  La experiencia y la auto-realización como las bases de esta era.  Esto lleva a que, hoy, la autoridad no es solamente la institucional, sino que la que emana de nosotros mismos.   Nosotros somos realmente la fuente de autoridad.  Una auto-autorización. Este es un punto importante ya que todas las actividades humanas deben contribuir a esta auto-realización individual y colectiva.  Esto nos lleva a reconocer estos procesos de auto realización.  ¿Qué procesos?  Depende si se trata de nuestra profesión, de algo individual, de algo colectivo, etc.  En particular, cada profesión tiene una semilla espiritual: la arquitectura el espacio, la medicina la vida, la ingeniería el tiempo, la abogacía la justicia, la agronomía la ley natural, la economía la confianza

La política el bien común, los empleados públicos y los políticos: el servicio (Seva).

La esencia de la era de acuario es que si tu no auto realizas tu semilla espiritual, no tienes autorización para ejercer esa profesión.  Es tan simple como eso.  Esta es la dimensión espiritual de todas nuestras actividades cotidianas.  Ir más allá de la excelencia académica, y compenetrarse en la semilla espiritual de tu profesión, lo llamo “La Sociedad del 200%”.  La Gran Meta es: un 100% de bienestar material y un 100% de bienestar espiritual.

He estado mucho en el lado opuesto de la ecuación.  Estoy consciente de que hay muchas personas en el mundo de LAS SOCIEDADES MONÁSTICAS que me miran como bicho raro.  Como puede decir que es budista cuando: es economista, trabajó en el Banco Mundial, está metido en la política, padre de tres hijos, etc.  y hay muchos en las sociedades seculares que también me miran como bicho raro: “si está tan interesado en la espiritualidad, como se mete a la política”

Dado el desprestigio de la política, y su constante objetivo de poder, muchos declaran que mientras más alejado esté de ella, tanto mejor.  Muchos me dicen que mi espiritualidad debe estar fuera de la política.  Que la espiritualidad es limpiarse, y la política es ensuciarse.  Que, si quiero avanzar en mi espiritualidad, debo estar los más lejos posible de la política.

Se piensa que el mundo del Buda fue solamente meditación y nada más.  Esta es una descripción muy limitada del Buda y del budismo.  El buda venía de la política, y nunca se separó de ella.  Para muchos este es un tema paradojal.  Para mi es la esencia de lo que hago con mi espiritualidad.  Para que haya una reconciliación de la espiritualidad y la política tenemos que cambiar las concepciones tradicionales de la política y de la espiritualidad; ¡de ambas!  Pienso que no solamente es posible, sino necesario.  imperativo. 

De hecho, lo que vemos hoy, es la desvinculación de la política de la espiritualidad y la espiritualidad de la política.  La política como la lucha por el poder, las confabulaciones, las rencillas…una actividad donde el fin justifica los medios.  Todo para acceder, administrar y acumular el poder.  Por otra parte, hay mucha gente que aun ve a la espiritualidad como un camino para huir de este mundo material, supuestamente de baja vibración, con necesidad de ir a los mundos de allá arriba.  ¡Mirar para arriba y no mirar para abajo!

Respecto de la política, debemos tener una política autentica, que sea capaz de administrar el bien común, y permitirnos un desarrollo y transformación material y espiritual.  Permitirnos esa auto-realización de lo que estaba hablando. Una política que favorezca formas relacionales que conduzcan a mayores estados de consciencia.  Respecto de la espiritualidad, una espiritualidad que nos permita relacionarnos en forma armónica con todas las formas de vida y la naturaleza.  La esencia de la espiritualidad también está en la Polis.  Una espiritualidad que va más allá de mí. No una espiritualidad purista. Algo no alienante.

En tanto estamos en un mundo interdependiente, no existe una espiritualidad apolítica. Una espiritualidad que le da importancia al tener y al ser al mismo tiempo. No podemos separarnos del mundo material. Una razón muy simple.  Somos seres creados, pero también somos constructores o destructores de la realidad.  Quiero resaltar que toda mi vida espiritual la he dedicado a la integración de la espiritualidad en el ámbito de lo público: espiritualidad y política, espiritualidad y economía, espiritualidad y mundo corporativo, espiritualidad y lo socio-cultural, y  espiritualidad y lo institucional.  Hay varios escritos que están en mi sitio web, de distribución gratuita: El Tao de la Política, El Tao de la Ciudadanía, etc.

Insisto que: La espiritualidad debe conllevar un poder transformador de la POLIS, a través de una preocupación y compromiso constante por el otro.  La espiritualidad del bien común no tiene sentido separada del otro.  El gran mantra:  Yo soy porque tú eres, tú eres porque yo soy.  Para ello se necesita un cambio radical en el camino espiritual.  Ese camino no es solamente de naturaleza individual.  En particular, el camino espiritual no consiste solamente en auto realizar, por ejemplo, la compasión.  La verdadera espiritualidad necesita y conlleva, simultáneamente, un compromiso de construir una sociedad compasiva.  Este concepto de la sociedad compasiva, amorosa, justa, equitativa…es esencial.  En el budismo, esto se llama Budismo Social, Budismo Comprometido, Budismo Colectivo.  Estas dos dimensiones de la espiritualidad son inseparables. 

Generalmente, y equivocadamente, se piensa que la espiritualidad es sólo de naturaleza individual, e independiente.  Que, para practicarla, hay que abandonar el mundo. Yo rezo.  Yo contemplo. Yo medito. Yo me auto realizo.  Un proceso de auto realización individual, separado, aislado…  Un proceso separado del resto.  Este tipo de enfoque aún perdura.  Pienso muy diferente. Lo pondría, aún más crudo y directo:  Nunca podré auto-realizar la compasión si no estoy en el camino de una sociedad compasiva.  Es lo mismo que reclamar un comercio justo cuando la sociedad es injusta.  Es lo mismo que reclamar salud humana en un planeta enfermo.

Debo concluir aquí, que frente a esa tensión entre lo individual y lo colectivo, no podemos abandonar lo colectivo.  Más aún, el colectivo no es la suma lineal de lo individual.  El mejoramiento de mi bienestar individual, puede terminar disminuyendo el bienestar de muchos.  Un tema de fundamental importancia en lo ambiental y ecológico: las externalidades.

En el caso de la política, también hay que ir a lo elemental.  Si adoptamos la definición de la política como: el arte de gobernar la polis, con el consentimiento de la polis (ciudadanía), sólo entonces entenderemos las conexiones entre la espiritualidad y la política.  Hablar de la gobernancia de la comunidad, de la ciudad, de la nación, del bien común…en sí mismo, encierra las respuestas que andamos buscado.  Todos conocemos como se ha promovido esta noción del “buen vivir”.  Un concepto que nace básicamente de nuestros pueblos originarios.  Esta muy inmerso en la política.  El buda habló de esto 2600 años atrás.  Habló de “los estados divinos del buen vivir”: amor bondadoso: metta, compasión: karuna, empatía: mudita y ecuanimidad: upekkha  la dimensión espiritual de la política del buen vivir.

Todos estos conceptos –bien común, buen vivir—tienen que ser entendidos a nivel comunitario, a nivel de todos.  No debería ser solamente el interés del político individual la base real de la política. Debería ser el bien común.  Esta dimensión comunitaria es un conector muy potente con la espiritualidad.  Hoy existe un individualismo político.  El yo, yo, yo…  Mi partido, mi partido, mi partido…  La política ha abandonado “el nosotros”.  Hoy no vemos la definición de Platón o Aristóteles en la política.  Lo más importante a retener, en esta primera instancia es la importancia de retener y cultivar este sentido “comunitario”, esta naturaleza “comunitaria”.

Hay una segunda parte de la definición de política que no podemos olvidar: “con el consentimiento ciudadano.”  Quitarle esta segunda parte a la definición de la política nos lleva a lo que estamos viviendo en Chile. “El manejo del bien común sin el consentimiento ciudadano”.  Esto tiene una gran relevancia en varios aspectos de la gobernancia y de nuestra constitución. Un ejemplo, está representado por los derechos sobre nuestros recursos naturales. Generalmente, la discusión es entre dos extremos: derechos privados o derechos estatales (la nacionalización).  Bajo la definición anterior, hay muchas otras formas de derechos que debemos considerar.  Además de los derechos consuetudinarios y comunitarios, he propuesto que todos los recursos naturales de chile sean de propiedad de la ciudadanía con la garantía del estado.  En USA estos se llaman in-trust rights.  Solamente se manejan bajo el consentimiento de la ciudadanía y no del estado.  Es este consentimiento de la ciudadanía el que nos da sentido de identidad, pertenencia vinculación, referencia comunitaria, t empoderamiento ciudadano.

Hoy, la política que tenemos nos desvincula permanentemente de la naturaleza de este consentimiento.  Nos desvincula de la preocupación por los demás, del bien común, y de nuestro verdadero bienestar.  El gran tema es devolver la política a la comunidad.  Elementos que nos han alejado son muchos, y ustedes los conocen bien.  Por ejemplo, el electoralismo, el cazar causas, el erosionar las ideologías, el fragmentar los acuerdos, la ausencia de consultas ciudadanas, la inexistencia de cabildos permanentes, la falta de liderazgos ciudadanos, ausencia de responsabilidades colectivas, no accountability, etc.  Un tema que da para mucho más.  La política debe ser esencialmente un instrumento que perfeccione nuestra convivencia en la comunidad, la nación y el planeta.

En el Budismo, esto es parte del Noble Óctuple Sendero.   Una de las etapas de este sendero es el comportamiento correcto, el vivir en armonía, el buen vivir, etc.  Esta etapa del camino está influenciada fuertemente por muchos aspectos importantes: visión correcta, acción correcta, esfuerzo correcto… 

La separación entre la espiritualidad y la política también se ha desvirtuado, confundiéndola con la separación del Estado y la Iglesia.   Este es un tema diferente. Estoy totalmente de acuerdo con la separación.  Otro gran tema constitucional.  Vale la pena destacar que la constitución actual dice que el Estado debe garantizar el bienestar material y espiritual de los ciudadanos.  Y allí queda.  Pero hablar de ello me lleva a hacer una distinción conceptual y práctica muy importante.

La Espiritualidad y La Religión son cosas muy distintas.  Una de las grandes distinciones entre ambas es que la religión tiene DOGMAS.    La espiritualidad no los tiene.  Esto es vital para entender la relación que existe entre la religión y la política.  A diferencia de la espiritualidad y la política.  Porque la política y la religión ambas tienen dogmas, ambas se definen, actúan, y se proyectan a través de sus propios dogmas.  Dos situaciones posibles en este caso de dobles dogmas: o están hermanadas o están en conflicto.  La historia demuestra estas posturas claramente.  Pienso que hoy, con raras excepciones, la política y la religión están hermanadas la una con las otras.  Lo vemos en nuestro país, diariamente.  Pero, tengo que reconocer que, a veces, las vemos en posturas opuestas.  Las grandes guerras religiosas es un ejemplo.  Pero, también esos conflictos los vemos en nuestra cotidianeidad.  Solamente pensemos en los momentos en que aparecen temas, propuestas, leyes que van en contra de un dogma religioso.  Divorcio, aborto, eutanasia…

Otro caso muy común en Chile es cuando una religión decide abiertamente participar en la política contingente.  La presentación política es, finalmente, un marketing religioso.  Ambos casos están presentes en Chile.  Todos lo sabemos.  Todas las instituciones religiosas de dogmas opuestos a la política vigente, cierran sus puertas a esas propuestas.  También, cierran sus puertas para no proveer los servicios médicos, que muchas veces los financiamos todos.

Pero, la religión y la política no es mi tema de hoy. Necesitaba hacer esta distinción antes de seguir.

Solamente para cerrar esta parte de mi presentación:  En el caso de la espiritualidad y la política, estamos en una situación donde la espiritualidad no tiene dogma, y la política si lo tiene.  ¿Cómo se daría, o debe darse, esa sinergia?  Quisiera que la espiritualidad sea fuente de modificación de ese dogma. O, provoque la desaparición de ese dogma.

Pero, no podemos dejar de agregar algo importante.  En particular, que ambas tienen un “contenido normativo”.  Es muy importante reconocer ese contenido normativo.  Ambas tienen leyes, procesos, normas, reglamentos, etc. de funcionamiento.  Es este contenido normativo el que finalmente define la naturaleza del cálculo político vis a vis el cálculo espiritual, u otras formas de cálculo, como es el cálculo económico, social o ético.

En la política este contenido normativo está dado por las LEYES HUMANAS, con sus reglamentos y regulaciones.  “No puedo manejar en estado de ebriedad”.  Si lo hago, soy sancionado.  Pero hay algo màs profundo en esto, que hemos escuchado mucho en los últimos años.  Una frase que claramente separa la política de la espiritualidad: “Yo sé que esto no es ético, pero es legal”. “No he hecho nada ilegal”.  Pronto hablare de la ética.

Quiero decir explícitamente que en la espiritualidad el contenido normativo está definido por Leyes Espirituales. La dimensión normativa de la espiritualidad viene de estas leyes.  Se fundamenta en estas leyes.  De alguna de ellas hablaré hoy.  Al menos voy a ilustrarlas, mencionando alguna de estas leyes.  De eso se trata esta presentación.  En el fondo, seria interesantísimo hablar de estas dos matrices de leyes, que deberían ser una.

Una de las leyes más importantes en la política es la ley del poder.  La obtención del poder.  La acumulación del poder.  El ejercicio del poder

La defensa del poder.  Dada la importancia que tiene la Ley del Poder en la política he decidido que el título de mi presentación es: “Desde El Poder Material Al Poder De La Consciencia?” Cuando la Política y La Espiritualidad son Uno

Para aquellos que se cansan rápido de las presentaciones, quisiera empezar por la conclusión fundamental: “La política sin espiritualidad es un camino suicida; y, la espiritualidad sola, separada de la política, es simplemente una teoría”.  También, el gran riesgo que confronta la humanidad es separar la política de la espiritualidad y el viejo paradigma de que lo político está en el mundo de lo tangible, y de que lo espiritual está en el mundo de lo intangible, ya ha caducado.  ¡Ambos están en ambos mundos!

Toda dimensión tangible tiene una dimensión intangible y viceversa. Por lo tanto, hay que espiritualizar a la política, y hay que politizar a la espiritualidad. La política no se puede practicar en un vacío ético y moral.  La ética y la moral de la espiritualidad debe surgir de procesos de auto realización de una realidad material y espiritual al mismo tiempo.  Otra dimensión importante para hablar de espiritualidad y política, es la dimensión valórica.  Desde una perspectiva ciudadana, los valores de la política han cambiado. Son valores colectivos y no individualistas.  Ejemplos: justicia, solidaridad, dignidad, equidad, cooperación, comunidad, etc.  Son valores humano espirituales y no materialistas.  Pero, los valores no son palabras.  Son estados del ser.  Esto significa que hay que auto-realizarlos.  Hay procesos muy específicos para estos procesos de auto-realización.   Cada uno de estos valores tiene un camino.

Otra dimensión de espiritualidad y política se da a través de la concepción de una vida planetaria con la naturaleza.  Este es el otro vértice del triángulo. “política, espiritualidad y naturaleza”.  La relación entre política y espiritualidad pasa por la naturaleza.  Cuando digo la naturaleza me refiero a todos los seres sintientes y la naturaleza misma.  La POLIS contiene todas las formas de vida.  Como los animales y la naturaleza también necesitan consentir a la política, nosotros hemos defendido los derechos de los animales y los derechos de la naturaleza.  Esto es fundamental en el entendimiento que tenemos del desarrollo sostenible.

El Desarrollo Sostenible

Todo lo anterior debe enfocarse en las diferentes maneras de ver el desarrollo sustentable: como una etapa del desarrollo, como una colección de valores, como un derecho:  humano y un derecho al desarrollo, como una estructura de poder, como un estilo de vida y omo un nivel de consciencia: Desarrollo Consciente.

Lo mismo se aplica a las dimensiones espirituales de los criterios de decisión sustentables.  No somos arbitrarios.  Tenemos criterios y métodos para alcanzar el desarrollo sostenible.  Una muestra son los ODS de la ONU.  Pero quisiera listar algunos criterios para que ustedes los contrasten con los criterios económicos, corporativos, o políticos.  Estos deberían ser criterios y valores constitucionales:

  1. Conservación
  2. Propiedad. Muchos derechos de propiedad
  3. Impacto espacial e inter-temporal. Externalidades
  4. Las generaciones futuras. justicia.
  5. precautorio
  6. Costo de oportunidad de nuestro capital ecológico
  7. Eco-competitividad y precios relativos
  8. El largo plazo
  9. Creando comunidades. Ciudadanía empoderada

Los Grandes Temas Éticos

Uno de los puentes entre la política y la espiritualidad está dado por la ética.  Cuando salí de la escuela de economía, me di cuenta que no estaba lidiando con temas realmente económicos, sino con temas eminentemente éticos.  Pobreza, destrucción ambiental, cambio climático…  En los estudios de pobreza a los cuales estuve de alguna manera asociado, dos elementos esenciales, de connotaciones éticas, vale la pena mencionar.  La voz de los pobres: oportunidad, seguridad y empoderamiento.  Pobreza y capital institucional: los derechos humanos, de propiedad… Pero, hay varios temas éticos importantes a considerar:

  • El decálogo a la vida: todas las formas de vida
  • Las generaciones futuras: también tienen derecho
  • Los pueblos originarios: cosmovision
  • Hasta donde podemos modificar a la naturaleza
  • El planeta como un ser vivo y no una cosa
  • El derecho de la naturaleza: responsabilidad interdependiente.
  • Manejo de los bienes comunes de la humanidad
  • Que constituye valor en nuestras sociedades
  • Quien decide lo que pasa de una generación a otra.
  • Procesos de creación, acumulación y protección de la riqueza.
  • Eco-competitividad

Esto me lleva a hablar de las bases normativas de la espiritualidad.

Las Grandes Leyes Espirituales

Hablé del contenido normativo de la espiritualidad.  De que este contenido normativo se funda en varias leyes Espirituales importantes.

Primero, La ley del espacio espiritual. Todos los estados del ser ocupan espacio. Esto significa que necesitamos trabajar en la creación de los espacios espirituales necesarios para que podamos alcanzar cada estado del ser que deseamos. En particular, es fundamental que desarrollemos los espacios para el amor y la compasión. Debemos prepararnos para que el amor y la compasión sean los motores de nuestra sociedad.  Para sanar el mundo es fundamental crear los espacios para satisfacer todas nuestros valores y necesidades colectivas.

Segundo, La ley del karma. Todos los fenómenos que existen son el resultado de causas y condiciones. Decirlo de otro modo: lo que no tiene causas y condiciones no existe. Todo efecto tiene una causa.  Una ley que nos hace reflexionar sobre el hecho de que cualquier cosa que hagas tendrá efectos importantes de qué preocuparse.  También, esta ley es conocida como la ley de los equilibrios infinitos. Para sanar el mundo debemos crear causas y condiciones positivas.

Tercero, La ley de la interdependencia.  Todo y todos somos interdependientes.  Nada es independiente del resto, y todas las formas de vida están vinculadas de manera precisa unas con otras. Nada puede existir sin ser parte de una realidad holística y total, que es mucho más grande que uno mismo. Estas acciones pueden ser materiales o inmateriales, como el pensar u otras acciones sutiles en las que podemos incurrir. En términos prácticos, vemos los impactos de la globalización en la vida de todos nosotros; por lo tanto, lo que sucede en un área del planeta tiene repercusiones inmediatas en todas partes del planeta.

Cuarto, La Ley de la Correspondencia.  Lo de adentro es como lo de afuera, Lo de afuera es como lo de adnetro.  Los cinco elementos de la vida.

Quinto, La ley de la inclusión/universalidad. Nadie ni nada puede ser excluido de ninguna actividad humana, incluso si esta actividad parece estar separada y aislada del resto del mundo. Estamos hablando de la inclusión de todos los seres vivientes.  Esta ley está  basada en ese espacio infinito dentro del cual la espiritualidad tiene un lugar especial. La exclusión solamente existe en el mundo material, o como resultado de un error de nuestro intelecto que indica que una persona está separada de otra, o que una persona puede ser excluida de otra. La inclusión de todos y todo es una de las fuentes más poderosas para sanar el mundo.

Sexto, La ley de lo femenino. No podemos eliminar la dimensión femenina de nuestras vidas, ya seamos hombres o mujeres. La energía femenina es la base para la transformación humana en este milenio. Es lo femenino lo que permitirá a la humanidad encontrar una nueva identidad y un nuevo camino hacia un futuro mejor. Sanar el mundo requiere de un equilibrio entre la energía masculina y femenina.

Séptimo, La ley de la simpleza. La espiritualidad es extremadamente simple. No simplista. Esto significa que todas sus dimensiones e instrumentos son simples. Esta ley es necesaria porque la simpleza es equivalente a la inocencia, que es esencial para comprender los distintos Estados del Ser. Esta inocencia abre la puerta a la pureza y a la realización de una completa realidad de la vacuidad. Este es el fundamento de la ética y la moral.

Octavo, La ley de la exactitud. La espiritualidad es precisa. No es algo que sea maleable o sujeto a opiniones personales.  El camino del amor y de la compasión es preciso. El desarrollo y la expresión de la compasión son exactos y no es algo creado a voluntad de cada individuo.

Noveno, La ley del servicio (seva). Uno de los caminos más rápidos y más efectivos hacia la realización espiritual (iluminación) es a través del servicio a los demás. Esta es la razón por la cual vemos a tantas personas que han dedicado sus vidas de manera genuina al servicio. Para sanar al mundo se necesita del servicio de todos.

Décimo, La ley de la diversidad. En el reino del espíritu nada es desperdiciado y todo, en su infinita variedad y diversidad, forma parte de una unión holística muy fuerte. La uniformidad no es parte del paradigma espiritual. Cada persona y cada cosa tienen un propósito y una contribución que hacer. Y, el espíritu se manifiesta de muchas formas, colores, texturas y formas. Así, la fuerza está en el máximo de su diversidad para sostener la unión material y espiritual.

Onceavo, La ley de la identidad propia. Cada ser humano, es un ser consciente y sagrado, juega un papel muy bien orquestado y, por lo tanto, todos nosotros tenemos una identidad única. En la medida en que tenemos forma material, esta identidad puede encontrarse también en la misión de cada persona en el planeta. Esta identidad es fundamental para definir el propósito de la vida y dar cuerpo a un camino más importante en la vida de cada persona. Es imposible estar sin ser. Por lo tanto, el ser significa identidad.

Principios Espirituales Relevantes. 

Totalidad de la Vida.  Todas las formas de vida tienen un derecho inherente, no solamente el ser humano.  Este derecho lo da solamente el hecho que estos sean parte de la vida de este planeta.

Interdependencia Total. Todos los seres y todas las formas de vida en nuestro planeta son interdependientes.  No son independientes.  Este tipo de interdependencia tiene un propósito y un significado; en otras palabras, no es aleatorio o espurio.  Por lo tanto, romper la cadena de interdependencia significa que muchas formas de vida no podrán evolucionar y transformarse como inicialmente corresponde.

Cuidar Lo Creado.  Hemos recibido al planeta de una forma muy bien definida en términos de cantidad y calidad.  Hemos recibido un portafolio de especies y formas de vida.  No podemos entregarles a otros un planeta cuyo estado de vida y bienestar sea inferior al que se nos ha entregado.  El ser humano tiene la obligación de cuidar y conservar la creación.

No Somos Dueños del Planeta.  Somos parte del planeta, con derechos y responsabilidades sobre todo lo que aquí existe.  Conquistar el planeta es conquistarnos a nosotros mismos.  Conquistar mayores niveles de consciencia y responsabilidad.  No significa esclavizar a otros seres sintientes.

Los Derechos de las Generaciones Futuras.  Las generaciones futuras están íntimamente ligadas a nosotros, como lo están las generaciones pasadas.  Nosotros, las generaciones presentes, no podemos limitar las posibilidades ni las habilidades de auto realización de dichas generaciones futuras.  Es una violación a sus derechos de desarrollo y transformación.  Y, es en ese sentido que estas generaciones son sujetos de derecho.

Nunca ha Existido el Derecho a Destruir.  No existe el derecho a destruir.  No hay ninguna civilización, a menos que haya estado enferma, que acepte la destrucción por la destrucción.  Todos debemos estar a favor de la vida con la diversidad y la identidad grandiosa que esta tiene.

El Ser Espiritual Vive Para los Otros.  Muchos nos preguntamos cómo alcanzar la salvación, o como alcanzar la iluminación.  La receta más certera es dedicarse al servicio del otro.  Y si es un servicio espiritual, mejor aún.  En el budismo esto se llama ser un Bodisatva: para quien su camino budista es el buda de todos, incluyendo a todas las formas de vida.

El Mundo Como Un Colectivo.  No somos una isla.  Somos un TODO.  El mundo no es la sumatoria de individuos.  Somos más que eso.  Somos un colectivo de vida, incluyendo la vida humana.  Pero nos cuesta mucho identificar, diseñar, evaluar, e implementar lo colectivo.  Hoy, es la era de la espiritualidad colectiva.  La espiritualidad del otro.  Donde mi camino espiritual se define con y a través del camino del otro.

Los Valores Espirituales Importan.  Todo necesita de una gran revolución de valores.  Pasar de los valores individualistas y materialistas a los valores espirituales, humanistas, y colectivos: amor, compasión, cooperación, solidaridad, interdependencia, justica, etc.  Estos valores no son palabras sino estados del ser.  Hay que auto realizarlos.  El pájaro los aprendió sin haber ido a la universidad.

Todos Los Seres Sintientes Están en el Camino de la Iluminación.  No solamente el ser humano está en el camino de la iluminación; de su expresión máxima en esta experiencia terrenal.  Todas las formas de vida están en el mismo proceso.  Todo es una iluminación colectiva.  Todos estamos en ese camino.  Un camino de total mutualidad: yo soy porque tú eres, tu eres porque yo soy.  Hay que caminar juntos, sin infligir sufrimiento.

La Ley Del Karma.  La ley del karma se identifica generalmente con la ley de la causa y efecto.  Sin embrago, esta ley también se define como la ley de los equilibrios infinitos; es decir, ‘al final’ todas las cuentas deben ser saldadas.  Por lo tanto, la destrucción del planeta, o de vidas dentro del planeta, tiene que ser abordada.  No es un fenómeno fuera de nosotros sino una realidad dentro de nosotros.  Esto es parte de una nueva Eco-Moralidad y de hacer las paces con el medioambiente.

La Justicia Espiritual.  La justicia humana no es como la llamada justicia divina.  Pero también hay una justicia espiritual: entrar en el proceso de auto realización de lo opuesto.  Si causo daño con la extracción debo auto realizar la conservación.  Si causo daño causa daño la muerte, debo auto realizar la vida.

Jurisprudencia del Bien Común.  La humanidad como un colectivo. Los valores individuales y colectivos. La consciencia social. La gramática social

Gobernancia: el Rey

Quisiera ahora dar un ejemplo de cómo el budismo, 3000 años atrás hablaba de gobernancia.  El Buddha hablaba mucho de este tema a los reyes o líderes, como también a los monjes.  En el caso de los monjes, tenía que ver con el crecimiento de la sociedad monástica y como debería gobernarse.  Un tema no menor.  El Buddha hablaba de una gobernanza o de un rey virtuoso.  Este concepto de virtuosidad es muy importante.  De acuerdo con los principios budistas:

  1. El rey virtuoso debe practicar la caridad.
  2. El rey virtuoso debe practicar el discurso amable.
  3. El rey virtuoso debe cultivar su espíritu de servicio y llevar una vida sencilla y frugal.
  4. El rey virtuoso debe cultivar la igualdad y nunca debe sentirse superior al más pequeño de sus súbditos.
  5. El rey virtuoso debe cultivar la justicia sin temor ni favoritismos.
  6. El rey virtuoso debe cultivar el trato igualitario a todos por igual.

También, hay un tratado que se titula: DASA RAJA DHARMA, que describe diez virtudes de la realeza:

  1. Dar limosna a los necesitados. Es deber del rey velar por el bienestar de todos: los necesitados y darles comida, ropa y otros medios.
  2. Gobernar con moralidad: vida privada y pública como ejemplo.
  3. Conceder obsequios a quienes sirven lealmente al monarca: reconoce su servicio eficiente y leal, e incentiva a seguir haciéndolo.
  4. Ser absolutamente sencillo.
  5. Nunca recurrir a medios torcidos o dudosos para lograr sus fines.
  6. Gobernar con dulzura: la franqueza y rectitud debe ser atemperada con dulzura. Un equilibrio armonioso entre firmeza y dulzura.
  7. Restringir los sentidos, evitando la complacencia en los placeres sensuales.
  8. Gobernar sin odio o causar daño a algún ser: debe practicar la no violencia.
  9. Tener paciencia, coraje y fortaleza en alegría y dolor, en prosperidad y adversidad, en victoria y derrota.
  10. No crear enemistad: cultivar el espíritu de amistad y benevolencia.

El Buda también hizo hincapié en el hecho de que el bien y el mal de la gente dependen del comportamiento de sus líderes.

Muchas gracias

Alfredo Sfeir Younis
Presidente, ZIHT.

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