Nuestro Último Cartucho

Nuestro Último Cartucho

Julio 11, 2020 Blog 1

“Las crisis económicas siempre agudizan las confrontaciones políticas, que representan intereses corporativos, sociales, o ideológicos (neoliberalismo, progresismo). No puedo predecir el comportamiento de los políticos. Lo importante son los frutos de las confrontaciones para actores sociales, personas vulnerables, adultos mayores, jóvenes, mujeres, generaciones futuras…y el poder para abordar inequidades y debilidades sistémicas (hacinamiento, desamparo).  “Hoy, experimentamos aislamiento, desesperanza, frustración, violencia, depresión, soledad, ansiedad, y miedos. El estrés económico ha aflorado estreses sociales que ya existían antes de la pandemia.  Que habían sido ignorados: desigualdad, salud deficiente, ausencia de servicios básicos, tejido social frágil, injusticia ambiental, y violación de derechos humanos.  Esta crisis no es un tema de números sino de personas. 

“Abordar solamente lo económico sería un error histórico.  Los líderes deben auto-realizar como la ciudadanía vive un sinnúmero de crisis: sanitaria, humano-social y espiritual, provocadas directamente por un sistema neoliberal indiferente.  Nuestro reagrupamiento no puede basarse sólo en lo económico.  Sólo un debate económico es algo fraudulento e irrelevante. 

“No desmerezco algunos temas a considerar como: cuántos recursos contamos sin bancar nuestro futuro; quién se debe beneficiar; cómo evitar que todo vaya al consumo y no ‘inversiones inteligentes’ (descontaminar las aguas, crear zonas de amortiguamiento ecológico, plantar millones de árboles nativos, hortalizas urbanas y rurales…); cómo definir liderazgo institucional más allá de Hacienda; cómo escoger opciones de financiamiento de alto impacto humano-social; cuándo desarrollar aceleradamente la economía local y de la salud; cómo definir la productividad del gasto fiscal…

“Lo urgente no debe anular la participación ciudadana.  Lo urgente debe ser socialmente legítimo, fundado en la confianza política, las diferentes opciones a implementar, y la institucionalidad de participación constituyente.  Los recursos del estado son nuestros y tenemos derecho a decidir.  El mapa político está caduco y debemos sumar otros actores sociales y ciudadanos (ej., pueblos originarios, alcaldes, dirigentes vecinales y sindicales, estudiantes, sector privado).   Estamos gastando nuestra última cuota de legitimidad, confianza, dignidad, credibilidad, y justicia.  Un fracaso ahora tendrá un costo inimaginable. 

“Necesitamos hacer una profunda reflexión sobre el camino crítico a seguir dentro de una gestión totalmente consensuada.  Desarrollar un foro nacional de gestión.  Definir un proceso de búsqueda comunitaria para lograr trato digno y solidario, con justicia social y ambiental para todos.   

“Nada debe gestarse dentro de un vacío valórico o ético.  Todo debe insertarse dentro de estructuras institucionales legítimas (ej., “Ombuds-Person” para implementación).  No debemos transferir responsabilidades a la ciudadanía por una deficiente gestión política.  No podemos estar permanentemente en una operación de salvataje político.

“El gran desafío es establecer cómo vamos a reagruparnos una vez pasada esta pandemia. Es mandatorio cambiar el epicentro del debate, y evitar un desmoronamiento social causado por la política y la economía.  Un acuerdo consensuado es nuestro último cartucho.”


Hoy, 11 de julio de 2020, en La Segunda: https://digital.lasegunda.com/2020/07/11/A/UJ3QPTI8/R53QTGUQ

 

One Response

  1. Salvador Reyes Lindemann dijo:

    Con lo tozudo y la permanente mitomania del Gobierno en beneficio de 1%. Sólo resta redefinir la República con el plebiscito.
    Lo demás es gastarse en Utopías.

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